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Marginada

Enero 18, 2008

Mis olorosas ropas no resultan muy adecuadas para pasar un día sin siquiera asomar por la ventana, asi mismo, pasar un día sin salir de casa no es algo que necesite de algún atuendo formal ¿o si? ¿Y si alguien hace sonar el timbre y me veo obligada a asomarme por la ventana? No querré que vean mis descuidados cabellos que, aunque cortos, no parecen algo que alguien quiera ver. Seguramente no me he de preocupar por tales detalles, pues una simple gorra evitará que quien acuda a la puerta se asuste, pero no estoy dispuesta a darle a nadie el gusto de verme, o bueno, en este caso, la humanidad no tiene por qué verme así, que me vean cuando quiero aparentar ser alguien disfrazada de humana mientras se vea obligada a socializar. Me encanta sentir la fría mañana mientras el sol hace presencia con sus primeros destellos de luz, y aunque a veces sean muy fuertes parece que por éstas montañosas tierras su efecto no es precisamente caluroso, sólo es una bombilla gigante que a veces pica y ya, sin más.

No soy amiga de suspirar, no me considero nostálgica, pero a veces, cuando siento que todo está tan lejos, tomo un largo y prolongado respiro y expulso el aire con apasionada suavidad, miro al cielo y recuerdo cosas que así no quiera tener en mi mente terminan de algún modo haciéndome sentir bien, me hacen pensar que aunque no lo parece aún sigo viva en éste ataúd de paredes y ventanas, donde la soledad es mi amiga inseparable y que, así quiera echarla de mis vacíos espacios, me es inevitable estar sin ella.

Quiero estar a su lado, pero no puedo, el mundo no me ha dejado, me ha alejado de su compañía y me ha marginado a vivir ajena a todo lo que he querido siempre. No puedo verle y quizá cuando pueda hacerlo ya será demasiado tarde, y no lo digo por mi. En aquel momento supongo que tendré que aceptar que no fui capaz de caminar por un rumbo distinto, que no corrí ningún riesgo por temor a que sólo yo me arriesgara, y ahora, segura de lo que he logrado, estaría dispuesta a dejarlo todo sólo por unos inigualables momentos de felicidad.

Desechando recuerdos

Abril 7, 2007

Indescifrable encuentro, tiernas frases que inundan mis incansables emociones que intentan despertar en la ternura de esos ojos que nunca debí ver, de no haberlo hecho mi corazón estaría abierto, hoy vivo la angustia de no encontrar una señal, de despedirme de ti sin que siquiera me saludes y de tal vez, solo tal vez responder a tu llamado, aún cuando ni siquiera notes mi existencia; ya no estas, estabas pero ahora no, te perdiste en esa hermosa melodía que alguna vez susurré para ti, aún cuando podías oírme, aún cuando te dejabas ver, en esos días de lluvias constantes de las que alguna vez compartimos el barro de esa húmeda tierra que nos hacía sentir de todo, lástima que no fueran los mismos sentimientos, lástima que tu cabeza viviera muy lejos de aquellos pensamientos y lástima que te hayas marchado sin siquiera saberme conocer. Hoy entiendo que sin ti mi vida habría sido como un respiro reconfortante, verte, vivirte y tocarte fueron cosas que aunque bellas en su momento solo lo fueron ahí, en su momento.

Hoy mis ojos no quieren ver más allá, mi cuerpo se cansa de vivir y a mi piel aún le sangran esas heridas por las espinas que dejaste llenas de un veneno que me sacudió hasta terminar en cama. Hoy veo que estas allá, en esa estantería de la aparente victoria que más que ser real es tan solo un muy picante síntoma de amargura preso en la cruda realidad de ser nadie, con intención de serlo pero que nunca lo será y buscando de una u otra forma incansablemente vivir lo que supuestamente merecías, pero todo aquello servido en tus exigentes manos fue rechazado por tu elitismo ignorante, y ahora lamentas en manos de alguien más esa vida de fina belleza que alguna vez te hizo valioso, ahora solo estas así, como estas, provocas tanta vergüenza que hasta yo siento pena por haberte apreciado de esa forma.

Lástima que hayas terminado así, aparentemente tan feliz pero con ese nudo en la garganta que hasta yo pude desatar alguna vez con solo tocar tu mano. Al parecer nada nos alegra, siempre que te encuentro en mi cabeza veo esa cara melancólica de fingida alegría que no me hacía feliz, pero calmaba mis sueños, igualmente te imagino, allí entre reinos desaparecidos, ya acompañado, con esa felicidad inconforme, no eres suficiente para ti mismo, así como no lo soy para mi misma, es innegable nuestra coherencia, pero igualmente es cruda y real nuestra lejanía. No es suficiente con que vivas, si no mueres tú moriré yo, y sin pensarlo más te echaré de mi mundo por la puerta de atrás. Que te vaya bien mi querido… no dejes de fingir para que seas feliz…

Ascender por donde no…

Enero 1, 2007

Últimamente he pensado que tal vez aquello que empecé un día no va a terminar bien, y no por deducción, sino porque me ha ocurrido, muchos de mis planes se han ido abajo porque sencillamente algo faltaba, una ficha, quizás, de ese juego en el que constantemente participo y no puedo dejar de jugarlo. Aquella voz que alguna vez me escuchó ahora me reniega con absoluto desprecio, y mis dedos, ellos viven debajo de mis guantes y abren y cierran las puertas de mi casa. Lo que alguna vez debí decidir hacer no lo hice, ahí empecé mal ¿y luego? Luego a hacerme la idea que todo andaba perfectamente bien cuando no y vivía una falacia llena de desdichados éxitos y desgraciados triunfos pasajeros que eran importantes para la persona equivocada. Cuando quise ser mejor no pude serlo, cuando intenté vivir así no pude vivir ¿Será esta la hora de retirarme del juego?¿será que podré terminarlo con éxito si sigo pensando en lo mismo? A este punto, cuando supones que no va a suceder otra cosa más que un continuo acenso por la colina que escogiste, cuando te das cuenta que queda poco para llegar a una etapa fundamental, y te ves que en algo, en algo más abajo fallaste y esto puede causar una tragedia en el futuro, cuando sea inevitable omitir ese error, que poco a poco va a ir dejando sus equívocas secuelas… espero que ese momento no llegue… No me queda otra cosa que esperar…