Archivos para 'Ansiedad'Categoría

Tocando un borde

Septiembre 15, 2008

Yo no logro comprenderte. Te entiendo, pero no es suficiente. Me haces sentir muchas cosas; me desmuestras tanto que me doy por satisfecha. Pero no es suficiente para tí y a la vez te parece suficiente. A veces creo que no eres sincero; quieres que esté cerca de ti, pero me haces entender que eso te tiene sin cuidado ¿me quieres tener y a la vez no tenerme? No comprendo. Yo sé, aún falta tiempo, pero me pregunto, el día que lo logremos… ¿llegará? Ambos hemos luchado incluso en contra de nuestros propios prejuicios y aún así no basta. Sé muy bien que he sido la causante de muchos contratiempos, pero a veces siento que, por más que me esfuerzo, hay cosas que tú no me facilitas. Déjame ver qué pasa por tu mente, déjame entender eso que sientes, quiero tener al menos seguridad en eso, después cualquier cosa vendrá.

Cuantas cosas he dejado, y no sé hasta qué punto ha sido en vano. Creí que tomando una decisión podría ser más fácil, creí que sería pronto, según parece por el afán retrasé todo. Aún siento tener paciencia suficiente para continuar, me pregunto si tú la tendrás.

Yo no te pido…

Julio 31, 2008

Yo no te pido que me dediques el tiempo que no tienes cuando menos puedes, no te pido que estés conmigo cuando no puedes estarlo, tampoco te pido que saques un segundo de tu tiempo para mi; solo te pido que el escaso tiempo que me dediques, lo dediques entéramente a mi.

Si simplemente no puedes entenderlo solo te pediré que no me dediques más tiempo y que te dediques a ti.

No quiero tiempos a medias.

Detente ahí

Abril 19, 2008

“Si, tu, detente ahí”, gritaba mi conciencia aquella vez que entre copas respondía sus preguntas con naturalidad indescriptible y sentía cómo sus ojos se comían mis pensamientos de la manera como nadie lo había hecho, con un misterio sorprendente. Su mirada me consumía, su rostro no expresaba gestos y él, con un vaso al lado y yo con una copa en mi mano, que vaciaba y llenaba cada vez que las ganas me rogaban, suplicaba curiosidad mientras yo me desenvolvía casi a su antojo; esperaba que me pidiera algo, que concordara con mis deseos, quería abalanzarme sobre él, allí donde se encontraba sentado, convirtiendo en cama bien hubiera sido el piso o la mesa, lo que fuera que nos soportara, ansiosa de ganas por rozar mis dedos entre sus cabellos y saborearlo hasta que mi lengua se secara por probar cada rincón de su piel.

Él ahí, a mi lado y yo a su lado, preguntando y preguntando como si de un interrogatorio se tratara, con desesperadas ganas de tomarlo entre mis brazos y reclamarle pasión; tan solo por mi cabeza pasaba la idea llenarme de placer con su cuerpo en lo que quedara del día y en lo que siguiera de la noche, hasta encontrarnos exhaustos de ese arrebato carnal que ansiaba manifestarse en actos. Mi mente no pensaba, sólo sentía, invadida de todo seguí preguntando, buscando algún camino para manifestarle mis desmedidas intenciones. La voluntad acalló todo, la conciencia logró su cometido. Horas mas tarde, completamente libre del efecto de las copas, noté que mi deseo no se había ido… hasta este momento no se va.