Desde aquí para tí

Febrero 25, 2008

Me causa algo de curiosidad el hecho de que cada vez que escribo aquí soy motivada básicamente por el sufrimiento, aunque pensándolo mejor, gran parte de mi tiempo estoy sufriendo por algo, así que no me debería extrañar. La cosa es que hoy no va a ser la excepción. Estoy algo mal, qué digo mal, si ni siquiera me siento cómoda, mi garganta está tan irritada que pareciera que hubiera comido arena o algo así, y ese estado no me motiva ni un poquito para cumplir con mi deber, sin embargo estoy haciendo el esfuercito, qué más da, todo sea por cumplirle a la sociedad, si es que a ella le interesa.

Hace poco, luego de un intempestivo viaje, me encontré con algo que no había visto mucho tiempo, y me sorprendí, porque luego de mucho tiempo, la estructura que visitábamos una vez a la semana ya estaba dando señas de deterioro, era de esperarse, después de tantos años de conservar restos. Era apenas temprano, y luego de veinte minutos sentada, soportando sin razón alguna el frío viento que provocaba aquel lugar, me dio por tomar camino, comer algo y luego irme, de todas formas había ido sólo a eso.

Fuí invitada por mi misma, pero luego de mirar las fechas, me di cuenta que no había sido así ¿qué cosas no? Al fin te acuerdas de mí, lástima que te hayas tenido que ir para que eso pasara. Ahora me duele la garganta, estoy sudando, me siento cansada y no tengo buena cara; para que veas, que aún a pesar de mi salud, y a pesar de que nuestra relación era tan sólo de saludos y despedidas (ni siquiera bienvenidas), estuve dispuesta a sacrificar mi salud por hacerte un cumplido.

Escribe un comentario